Encuentro

   Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera
y en mi cintura, lazo y serpentina.

 

   Me diste la blandura de tu cera
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.

 

   Y después a morir, a ser dos ríos
sin adelfas, oscuros y vacíos,
para la boca torpe de la gente…

 

   Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas
y dos arcos de amor de un mismo puente.

 

Autores:  Rafael de León – Juan Solano

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