Nana del caballo grande

 

NANA DEL CABALLO GRANDE – ANTONIO REYES – (VIDEO)

 

Nana, niño, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
El agua era negra
dentro de las ramas.
Cuando llega el puente
se detiene y canta.
¿Quién dirá, mi niño,
lo que tiene el agua
con su larga cola
por su verde sala?

 

Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.

Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar.
Las patas heridas,
las crines heladas,
dentro de los ojos
un puñal de plata.
Bajaban al río.
¡Ay, cómo bajaban!
La sangre corría
más fuerte que el agua.

 

Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.

Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar.

 

No quiso tocar
la orilla mojada,
su belfo caliente
con moscas de plata.
A los montes duros
solo relinchaba
con el río muerto
sobre la garganta.
¡Ay, caballo grande
que no quiso el agua!
¡Ay, dolor de nieve,
caballo del alba!

 

¡No vengas! Detente,
cierra la ventana
con rama de sueños
y sueño de ramas.

Mi niño se duerme.

Mi niño se calla.

Caballo, mi niño
tiene una almohada.

Su cuna de acero.

Su colcha de Holanda.

Nana, niño, nana.

¡Ay caballo grande
que no quiso el agua!

 

¡No vengas, no entres!
Vete a la montaña.
Por los valles grises
donde está la jaca.

Mi niño se duerme.

Mi niño descansa.

 

Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.

Duérmete, rosal.
que el caballo se pone a llorar.

Federico García Lorca

Soneto de la dulce queja

 

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Autor: Federico García Lorca

Gacela del amor imprevisto

GACELA DEL AMOR IMPREVISTO-MAYTE MARTÍN (VIDEO)

 

Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.
Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.
Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre.
Siempre, siempre: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.

Federico García Lorca.

Joan Albert Amargós / Mayte Martín

Romance del Amargo

 

ROMANCE DEL AMARGO – CAMARÓN DE LA ISLA – (VIDEO)

 

 

 

El veinticinco de junio
le dijeron a el amargo:
ya puedes cortar si gustas
las adelfas de tu patio.
Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo,
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costado,
y agujas de cal mojadas
te morderán los zapatos.
Será de noche, en lo oscuro,
por los montes imantados,
donde los bueyes del agua
beben los juncos soñando.
Pide luces y campanas.
Aprende a cruzar las manos,
y  gusta los aires fríos
de metales y peñascos.
Porque dentro de dos meses
yacerás amortajado.

Federico García Lorca
Ricardo Pachón