Naúfragos del hambre

 

 

NÁUFRAGOS DEL HAMBRE – MIGUEL POVEDA – (AUDIO)
Sin rumbo por los caminos
sin estrellas ni vereas
y sin saber el destino
de los pasitos que me quedan.

 

Cuando la miras por dentro
¡que amarga es la soledad!
tú sabes de donde viene
pero no cuando se irá.

 

Me decían tengo hambre
me decían tengo frio
me decían tengo miedo
lo uniquito que tengo mío.

 

Tengo palacios de llanto
tesoros de desconsuelo
y las llaves del espanto.

 

Letra: José Luis Ortiz Nuevo

Música: Juan Carlos Romero
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Y en medio el río

 

Miguel Poveda 

Siento como un bocao
que en el alma me dieras
cuando te veo salir, si tú no volvieras
que sería de mi, ¡ay de mi!

 

Ven y bésame otra vez
que yo no sé que tienes
ni lo que sería de mí
si te llamo y no vienes.

 

Solo, pinto mi cuarto
del color de tu cara,
verde cuando te espero,
de negro cuando me faltas
¡ay! si me faltas tú.

 

Ven y bésame otra vez
que yo no sé que tienes
ni lo que sería de mí
si te llamo y no vienes.

 

Calle del agua, calle del aíre
sonora Sevilla
resuena en sus calles
por la calle de la vida.

 

Voces en el aíre,
sones de campanas,
por el cielo van,
los flamencos siguen soñando a Triana.

 

Brinda con la luz,
calla en el silencio
un palio viene y va
y un cristo casi muerto.

 

Bordando está Sevilla mi pensamiento
la aguja y el hilo
hilvanan un beso
que me dio cerca del río.

 

Sevilla desvela poco a poco su misterio
sueña con la mar
se abanica con los lances de un torero
es el mes de abril
que asoma en cada esquina
del Guadalquivir
el río de Sevilla.

 

Autor:  Juan Carlos Romero

Buenas intenciones

Miguel Poveda

Trae buenas intenciones
pero pronto se quean en
será que se le olvidaron
tendrá endeble la memoria
o nunca fueron verdad.

Yo me llevo lo que pueda
que nadie se ponga enfrente
no conozco ni a mi pare,
eso dice alguna gente.

Palabras vanas de baratillo
las dijeron sus labios
cuando busco cobijo.

El poco saber que tengo
de nadie lo recibí,
cavilando honradamente
lo encontré y no lo perdí
como el que guarda su suerte.

Era una tarde de la velaíta de Santa Ana,
me publicaste, compañerita,
tú me publicaste,
cómo has tenío el valor de dejarme.

Autor:  Juan Carlos Romero