Malvaloca (fandangos)

Quería construir

el loco en la celda estaba

porque quería construir un corazón

cuando acabao lo tenía

le puso un letrero en los pies

me tienes como querías.

Malvaloca

qué bien te pega ese nombre

quién te puso malvaloca

malva porque eres muy buena

loquita porque quieres a un hombre

y ese hombre quiere a otra.

Autor: Rafael de León / Antonio Quintero

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Calle San Francisco

CALLE SAN FRANCISCO – PAQUERA DE JEREZ – (AUDIO)

Calle de San Francisco
qué larga y serena,
tiene cuatro farolas
y bien merecía y bien merecía
los cañones,
los cañones de la artillería,
y en medio un castillo
donde hombres,
donde hombres, mujeres y chiquillos
debían de estar.
¡Calla lengua, calla lengua
y no hables más!

Estando yo en mi puerta
y con otras dos
pasó un marinerito
y me preguntó
dónde está la plaza.
Yo le dije, yo le dije
con mucha cachaza:
Vuelva usté la esquina,
calle de Medina,
calle Doña Blanca,
derechito, derechito
sale usté a la plaza
donde venden pan
y también molletes.
Cuidaito, cuidaito
con aquella gente
que roban pañuelos
y la bolsa y la bolsa
que lleva el dinero.

Muchas con el achaque
de tomar el fresco
se asoman a la ventana
y con gran contento.
Su madre las llama:
Mariquilla, Mariquilla
cierra esa  ventana.
Ya voy mamá,
que estoy viendo, que estoy viendo
la gente pasar.
Y era porque estaba
con el novio, con el novio
pelando la pava.

Maldigo tus ojos verdes

                      l

Y en la soleá de mis noches sin luna

busco los luceros de tus ojos verdes

y como una loca repito tu nombre

porque tengo miedo de tanto quererte.

 

Tengo que buscar en la vida con la cruz

de tu traición, soy esa rama caída

que a nadie da compasión.

 

           estribillo

Mi pelo negro mi pelo,

pa que lo quiero serrano

si ya no tengo el consuelo

de la seda de tus manos

mis carnes de flor morena

de que me pueden servir

si me atormenta la pena

porque no han de ser pa ti

y este dolor que me muerde

y es una cruz de pasión

maldigo tus ojos verdes

¡Ay! tus ojitos verdes

maldigo tu corazón.

 

                 ll

No sé si viniste de tierra lejana,

no sé si eras rubio, moreno o valiente,

pero si me acuerdo de aquella mañana

que me dejó sin vida tus ojitos verdes.

 

Y ahora paso por la vida  igual que una maldición,

yo que tanto te quería ya no tengo salvación.

 

                   estribillo

                           Autores:  Gallardo, Sánchez