Guadalquivir

GUADALQUIVIR – ROMEROS DE LA PUEBLA – (VIDEO)

 

Llegaron por ti a Sevilla,

Desde las tierras extrañas

Barquillas y galeones

Para admirar la Giralda.

En tus puentes de madera

O en tus viejos malecones

Dijeron ¡qué guapa eres!

Sevilla de mis amores

 

Estribillo:

Ay, río Guadalquivir

Que en Jaén fuiste serrano

En Córdoba es hechicero

Por Sevilla de Triana

Y por Cádiz marinero


 

En las mimbres de tu orilla,

Yo guardo siempre a mi barca

Y sentaíto en su quilla

Yo veo pasar tus aguas.

Y al pájaro pescador

Que con lindas cabriolas

Rozando tu superficie

Le tiene envidia las olas


 

Qué bonito es contemplar,

Tu cauce tan milenario

O mirar desde la torre

tu brillo tan plateado

Y el capricho de tus aguas

¡Ole! dicen las marismas

Donde las garzas reales

Son dueñas de tus orillas


 

Tú siempre estarás naciendo,

En Cazorla la serrana

Y siempre estarás muriendo

Entre Sanlúcar y Doñana

¡Ay! río que el agua dice

Entre alamedas y chopos

Entre jaras y olivares

Vas derramando piropos

 

Autor:  Juan Pablo Pérez Romero / Juan Díaz

Sol de la mañana

 

SOL DE LA MAÑANA – ROMEROS DE LA PUEBLA – (VIDEO)

 

El sol de la mañana
que al campo sale
va dorando las lomas
de los trigales.
Campo de mieses
qué bonito está el campo
cuando florece.

Rompiendo las espigas
va por la era
un trillo con dos mulas
y el que las lleva.
Cante de trilla
siempre dio buenos frutos
buena semilla.

Se levanta marea
de media tarde
y los bieldos trabajan
cortando el aire.
¡Ay!  labradores,
alfileres de espigas,
cuántos sudores.

Aventando la parva
el campesino
separa de la caña
granos de trigo.
Andando el tiempo
se apartan los recuerdos
del pensamiento.

 

Autor: Aurelio Verde / José M. Moya

Tiempo detente

  TIEMPO DETENTE – ROMEROS DE LA PUEBLA (AUDIO)

                       I
Cantaban a la Virgen poemas,
los juncos de la orilla del Quema.
Tiempo detente, que es tan grande
el consuelo que mi alma siente,
que duren mis anhelos eternamente.
                       II
Inmensidades verdes los pinos.
y quebrando el silencio los trinos.
Tiempo detente, que es tan grande
el consuelo que mi alma siente,
que duren mis anhelos eternamente.
                         III
Alfombra de mis pasos la arena,
y tu esperanza alivia mi pena.
Tiempo detente, que es tan grande
el consuelo que mi alma siente,
que duren mis anhelos eternamente.
                         IV
Perfiles de tu ermita mi canto,
y al mirarte a los ojos mi llanto.
Tiempo detente, que es tan grande
el consuelo que mi alma siente,
que duren mis anhelos eternamente

José G. de Quevedo – J. M. Moya