La guapa, guapa

LA GUAPA, GUAPA – ROCIO JURADO – (AUDIO)

Porque mi nombre lo tapa
letra de mala intención,
me dicen todos ‘la guapa’
como quien hecha un borrón.

La guapa, la guapa, la guapa.

Le cogí por la solapa
bajo de los soportales
llevaba sombrero, y capa
y su anillo de esponsales.

¿Donde va ese buen mozo, que se me escapa?
Y a su boda de rumbo no me convida,
que yo no te conozco ¡Lo sabe el Papa!.
Allí me está esperando mi prometida

y a mi no me detiene, ninguna guapa.
Y una guapa te paró, sólo por eso: Por guapa
y un cuchillo te clavó y la sangre chorreó
el embozo de tu capa.

Ya he perdido hasta mi nombre
no es Mercedes, ni María,
que la sangre de ese hombre,
otro nombre me ponía.

Escribano hecha un borrón
a ver si mi nombre tapas,
que esconda mi condición
el nombre de perdición.

La guapa, la guapa, la guapa.

Al preguntarme los jueces
porque en el banquillo estaba,
yo le respondí cien veces
que por guapa y nada mas.

Por guapa, por guapa, por guapa.

Ahora escondo mi amargura
en lugar que nadie sabe,
y  de mi puerta cerrada
mas de cien tienen la llave.

Dime ese nombre tuyo que se me escapa,
porque quiero que seas tú mi querida.
Que yo no se mi nombre ¡Lo sabe el Papa!
Que soy sólo una hembra comprometida,

y cuando firmo un plieguo, firmo: La guapa.
Pa’ las hambres del querer basta con eso: La guapa,
que mi nombre de mujer se borró un amanecer
en los vuelos de una capa.

Ya he perdido hasta mi nombre
no es Mercedes, ni María,
que la sangre de ese hombre,
otro nombre me ponía.

Escribano echa un borrón
a ver si mi nombre tapas,
que esconda mi condición
el nombre de perdición.

La guapa, la guapa, la guapa.

Ochaíta – Valerio – Solano

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Habla con los ojos

 

HABLA CON LOS OJOS – GRACIA MONTES – (AUDIO)

 

No me ocultes ni una pena,
ni un dolor, ni una agonía.
No me digas que no sufres
si te estoy viendo llorar.

Ven sin miedo hasta mi lado,
siéntate a la vera mía,
con el mismo pensamiento
con que vas a confesar.

Mira en mí, a quien bien te quiere
y a quien nunca te engañó.
Mira que si no eres bueno
no perdonaré tus culpas,
como Dios te perdonó.

Habla con los ojos, mírame en silencio
que pa mi tus ojos son más que tu voz.
Cuando ellos me miran, aunque tú te calles
yo sé los secretos de tu corazón.

No cierres los ojos, pa que lean ellos,
si es que entre nosotros todo se acabó.
Mírame, mírame en silencio,
que de nuestras cosas no se entere nadie,
nadie, nadie más que yo.

Autores:  Alejo Montoro y Juan Solano

 

                          Verónica Rojas