La rosa y el viento

 

1
En la Alhambra había una rosa
más bonita que ninguna,
la blancura de la fuente
envidiaba su blancura.
De noche, cuando la Alhambra
se iba vistiendo de luna,
bajaba el viento a Granada
en busca de su hermosura.
La rosa se distraía
oyendo los surtidores,
mientras el viento gemía
de amor en los miradores.

 

Estribillo
¡Ay, mi rosa de la Alhambra,
rosa de la morería!
Haré lo que tú me mandes
con tal de que seas mía.
Manda a repicar campanas
y yo las repicaré,
manda que se seque el Darro
y no volverá a correr.
Pero por amor de Dios  (bis)
no mandes que no te quiera
porque eso no puedo yo.

 

11
Pasó la Reina una tarde
a la vera de la rosa.
Si la rosa era de nieve
la reina era más hermosa.
Y, cortándola del tallo
con mano de terciopelo,
en un alfiler de plata
se la prendió sobre su pelo.
Y por la noche la Alhambra
mientras la rosa moría,
llorando en los arrayanes,
el viento, triste, decía:

 

Estribillo

Autores:  León y Quiroga

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