La hija de Juan Simón

La hija de Juan Simón – Marchena, Angelillo, Molina, Valderrama – (video)

 

Cuando acabó mi condena
me vi muy solo y perdío
ella se murió de pena y yo,
que la causa he sío,
sé que murió siendo buena

La enterraron por la tarde
a la hija de Juan Simón;
y era Simón en el pueblo
era Simón en el pueblo ¡ay!,
el único enterrador.

El mismo a su propia hija
al cementerio llevó
el mismo cavó la fosa
murmurando una oración
y llorando como un niño,
del cementerio salió.

Como en una mano llevaba la pala
y en el hombro el azadón,
y todos le preguntaban
de donde vienes Juan Simón
Soy enterrador y vengo
de enterrar a mi corazón.

 

Autor:  Daniel Montorio Fajó / Mauricio Torres García / Concepción Camps

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Piedra fría

PIEDRA FRIA – ANTONIO MOLINA (VIDEO)

Por la orilla del olvío

te fui siguiendo los pasos

como un perrito arrecío

que encontró para su frío

la caricia de tus brazos

¡Envidia, ay, envidia!

Celos de nuestro querer

las adelfas de la orilla

tuvieron que contener,

¡Fingío, ay, fingío!

pero que bonito era

el cariño tuyo y mío

Tú eras el agua del río

y yo piedra en la ribera

piedra fría, por eso

no comprendiste

to lo que yo te quería,

piedra fría, por eso

no te mate cuando ayer

siendo tan mía, tan mía,

te vi de pasar con él

Daniel Montorío

Bendita sea la hora

 

Bendita sea la hora en que yo te he conocío

tú eres la única hembra que camelarme ha sabio

¡qué como tú, pa mi en el mundo otra mujer no ha habío!

Ya me lo dijo mi mare,  gitana tiene que ser,

la que te tire algún día los tejos de su querer.

 

Que al pie de tu reja serrana

me dan toítos los días

las cuatro de la mañana.

 

Tengo que hacerte un castillo con murallitas de oro,

con murallitas de oro tengo que hacerte un castillo,

pa guardar como reliquia tu cuerpo que es un tesoro.

 

Las estrellitas del cielo y hasta los luceros de la madrugada,

ya están llamando en tu puerta pa allí con sus besos besarte en la cara.

Tiene mi serrana la carita como una rosa cuando se levanta por la mañana.

 

Autor: José María Legaza

Mi niña me está bailando

 

Mi niña me está bailando
con su bata de esmeralda
mientras yo le voy contando
los lunares de su falda.

Son de encaje de puntilla
tan claros como sus ojos
lo mas lindo de Sevilla
igual que sus labios rojos.

Tenía los ojos tan verdes
que su color parecía
el de los trigales verdes
bajo el sol de Andalucía.

Brindamos con una copa
donde perdí la partía
pues donde puso su boca
también puse yo la mía.

Dice la gente que tiene
veinticuatro horas el día
si tuviera veintisiete
tres horas mas te quería.

 

Zorongo Gitano, adaptado por:  Arroyo/Benito

Manuela La Soleares

MANUELA LA SOLEARES – ANTONIO MOLINA (VIDEO)

 

Manuela La Soleares se pasa la vida sobre los tablaos,
sin ganas de amores ni de que la ronden los enamoraos,
porque un mocito flamenco la mintió sin compasión
y tiene destrozaito el rubí chiquito de su corazón.
Déjame con mis cantares dice la niña llorando
que son el único olvío de lo que yo estoy penando

 

Manuela no me llores, no me llores Manuela
que serás la patrona de mi barco de vela
cambiarás tus cantares por coquinas del mar
y saldremos con rumbo de la estrella polar.

 

En un barquito de vela llegó un mozo rubio con ganas de amores
y vio a la Manuela que iba por el muelle con dos cantaores
y a la noche en el colmao de la niña se prendó
y ella falta de cariño en la red del niño temblando cayó.
No me engañes marinero; dijo la niña llorando
que tú serás el olvío de lo que yo estoy penando.

 

Estribillo

                      José María Legaza

La rosa del penal

 

 

 

 

 

En mi reja del penal
asomaba noche y día
y engarzada en su rosal
y una rosa florecía

A fuerza de ver la rosa
sentí por ella cariño
la quise como una diosa
por su blancura de armiño

Del penal yo quise huir
quebrantando mi condena
mas vi a la rosa sufrir
marchitándose de pena

Y por no sentir sus quejas
desistí de mi evasión
seguí preso tras las rejas
de aquella triste prisión

Autores: Arroyo / Benito

 

Me quemé las manos

 

En las brasas de una vela,
ayer quemé tu recuerdo
que no son cartas ni anillos
sino silencios y besos.


Ayer te empecé a olvidar,
le di tu cariño al viento
y me dije siete veces,
ya no la quiero…
¡ya no la quiero!

Estribillo

Creía el fuego apagado
y al revolver las cenizas
me quemé las manos…
¡me quemé las manos!

 

Porque hoy dijeron tu nombre,
porque hoy te he visto de lejos.


Y se pararon mis pulsos
y el corazón me dio un vuelco
y como madera seca
vuelvo a quemarme en tu fuego.


Y ayer te empecé a olvidar
pero hoy te quiero de nuevo.

Estribillo

 


 

Antonio Molina